CENTRO DE RECURSOS
 Orientaciones Metodológicas
 
Enrédate con UNICEF persigue convertirse en un recurso educativo al alcance tanto del público en general como del colectivo de educadores y educadoras. Hemos creído necesario no sólo mostrar una serie de herramientas o actividades con las que trabajar la Educación para el Desarrollo (en adelante EpD) en relación con los contenidos de esta web, sino que consideramos que todos los aspectos del proyecto educativo que aquí proponemos deben seguir un hilo común que sirva de guía desde el punto de vista de la Educación en Valores.

Según nuestro planteamiento, tan importante resulta dotar de unas herramientas útiles de trabajo (de unas actividades adecuadas a los contenidos que aparecen en la página para que se puedan desarrollar con el grupo) como de un modo de llevarlas a cabo, una metodología acorde con las metas generales de la Educación en Valores, y concretamente de la EpD, que Enrédate con UNICEF persigue.

En este sentido, nuestra propuesta comprende las siguientes recomendaciones metodológicas referidas al proceso de ejecución y aplicación de las actividades diseñadas para los contenidos de Enrédate. Sin ánimo de ser exhaustivos, éstas serían:

  1. Dar prioridad al trabajo cooperativo sobre el individual y competitivo. Es necesario asumir el valor de compartir ideas, de esforzarse en un empeño común, de socializar aprendizajes. Entre otras, una opción interesante es el trabajo en grupos pequeños, que colaboren juntos durante un período de tiempo, por ejemplo un mes o un trimestre, o durante una unidad de estudio. Esto les permite mejorar sus aptitudes cooperativas dentro del grupo.

  2. Buscar el conflicto como estrategia básica de aprendizaje, tanto en lo cognitivo como en lo actitudinal. Plantear situaciones conflictivas alejadas y próximas a la vida del alumnado. Expresar opiniones distintas, y sin embargo todas válidas en sí mismas, y procurar soluciones negociadas. He Aquí algunas sugerencias para que la discusión de problemas controvertidos sea menos complicada y más educativa:


     Ayudar a encontrar formas de conseguir información adicional si es necesario.

     Seleccionar temas o actividades que tengan algo que ver con las preocupaciones de la comunidad local. Ningún programa de estudios o manual de enseñanza es apropiado para todos los estudiantes, las escuelas, las comunidades, o los países. Siempre habrá que adaptar u omitir algunas de las actividades de acuerdo con las circunstancias locales.

     Estar preparados para ayudar al alumnado que pueda asustarse por los asuntos controvertidos. Deben poder expresar sus sentimientos en la clase y asegurarles que muchos adultos y jóvenes se preocupan y trabajan sobre estos problemas, aunque no siempre estén de acuerdo sobre las soluciones.

     La presentación de asuntos controvertidos en el aula puede suscitar críticas por promover ciertas actitudes. Sin embargo, es necesario recordar que toda educación transmite determinados valores; nunca puede ser un proceso neutral, libre de contenidos éticos o morales.


  3. Comunicarse con los padres. Una carta a los padres, o una presentación en una reunión de padres, sobre cómo se está tratando un problema, puede evitar malentendidos y objeciones. Pensar en maneras de involucrar a los padres. En raras ocasiones, si las preocupaciones de los padres sobre un tema particular son especialmente profundas, puede excusarse al alumnado de participar en la actividad.

  4. Vivir las situaciones, sentir como propios los problemas ajenos, meterse en la piel de otras personas con distintas formas de pensar o de actuar. Pero que todo ello no sea sólo un juego, sino una ocasión pedagógica para el ejercicio de la reflexión intelectual y de los sentimientos.

  5. Enfocar el mundo como un sistema de relaciones. Presentar los acontecimientos o fenómenos sociales y naturales con la mayor globalidad posible, mostrar sus interconexiones y hacer ver que vivimos en un pequeño mundo interdependiente. Nuestro fin es promover la 'ciudadanía global': la educación para la ciudadanía anima a los jóvenes a ser conscientes tanto de sus derechos como de sus responsabilidades, fomenta la implicación activa en el proceso de cambio y desarrolla los hábitos de participación democrática.

  6. Favorecer la participación del alumnado. Sería esencial que los roles sugeridos se roten dentro del grupo, de manera que cada uno tenga la oportunidad de practicar diferentes habilidades y responsabilidades. Además, las aptitudes y actitudes requeridas para realizar una acción constructiva, sea a nivel local o global, deben desarrollarse a través del tiempo. No se puede esperar que surjan de repente en los participantes que nunca han tenido la oportunidad de planificar y ejecutar proyectos de actuación; como no se puede esperar que se desarrolle la aptitud para la lectura en los jóvenes si no tienen la oportunidad de leer un libro. Para poder profundizar en el tratamiento que UNICEF hace de su enfoque participativo con la infancia recomendamos consultar la participación infantil y juvenil.

  7. Promover un ambiente de libertad de opiniones del alumnado. Acentuar la importancia de las tareas en las que los mismos no tienen por qué obedecer a un patrón único de respuesta: no directividad, dentro de un marco reflexivo.

     Crear un ambiente seguro en el aula. Las alumnas y alumnos necesitan sentir que es aceptable examinar problemas para los que no existen soluciones fáciles. Dirigir las discusiones de grupo de modo que se respeten las aportaciones de cada cual.

     Escuchar los puntos de vista y las preocupaciones del alumnado. Tratar de que expresen lo que saben, lo que necesitan saber para comprender mejor el problema y ayudarles a aclarar sus sentimientos.

     Corregir la información incorrecta de manera apropiada a la edad.

     Decidir si es apropiado expresar una posición personal. Con frecuencia los alumnos quieren saber cuál es la opinión de su educador o educadora sobre un asunto y, en algunos casos, puede ser una experiencia positiva para ellos ver que su educador toma posición ante una clara violación de principios universales de justicia y dignidad humana (el apartheid, por ejemplo).

    Por otra parte el educador debería tener como objetivo primario ayudar a los alumnos a comprender el asunto y buscar una solución por sí mismos. El proceso de la Educación para el Desarrollo no consiste en adoctrinar o en encontrar respuestas 'correctas' o 'equivocadas'. Implica analizar muchos puntos de vista, buscar soluciones alternativas y ayudar a los estudiantes a desarrollar una respuesta personal a los problemas. Estas respuestas pueden variar, y ser diferentes de las del educador. Si decide que es conveniente expresar una postura personal, debe aclarar a los estudiantes que se trata de una opinión, no de un hecho o de una verdad absoluta.


    Promoviendo un clima positivo del aula. Directrices para discusiones de grupo:


     Sólo una persona habla a la vez y las demás observan y escuchan al que tiene la palabra.

     Abstenerse de hacer comentarios que enjuicien al que tiene la palabra, y de cualquier forma de ridiculización.

     Hablar desde su propia perspectiva y experiencia, en lugar de tratar de generalizar sobre otros.

     Recordar que puede haber más de una respuesta 'correcta'.

     Estar de acuerdo en mantener la confidencialidad cuando se habla de asuntos delicados.

     Cada uno tiene derecho a permanecer en silencio y no participar en la discusión sobre un asunto, si así lo desea.


  8. Perseguir compromisos no violentos de acción a favor de la justicia social y del respeto al medioambiente. Valorar positivamente la importancia de la acción local en un contexto global. Concentrarse en la solución de problemas: una vez que los estudiantes hayan explorado una gama de opiniones sobre un problema, ayudarles a decidir si pueden hacer algo constructivo para resolver el problema en su propia localidad. Esto fomentará un sentido de eficacia personal, en lugar de desánimo o desesperación. Para conseguir este propósito, UNICEF propone un método para planificar proyectos de actuación que, consideramos, puede ser de enorme interés como guía para los educadores y educadoras a la hora de promover entre sus alumnos un espíritu positivo de actuación y soluciones frente a los problemas planteados.

  9. Consideramos que sería adecuado diversificar lo más posible la aplicación de las actividades en el grupo. Cada actividad está diseñada para un nivel diferente de abstracción cognitiva, actitudinal y procedimental. Así pues, con la ejecución de diversas actividades tanto para uno como para varios temas, se estarán desarrollando distintos aspectos educativos igualmente interesantes.

  10. En definitiva, los jóvenes deben comprender que el mundo presente y el futuro está en sus manos y que todos los problemas actuales pueden tener solución. Para ello es necesario que se tome conciencia de la necesidad y urgencia de participar en procesos de cambio, en acciones que persigan objetivos claros, bien definidos y concretos. Con el ánimo y optimismo que solamente ofrece el sentirse protagonistas del cambio.