Enrédate con UNICEF persigue convertirse
en un recurso educativo al alcance tanto del público en general como del
colectivo de educadores y educadoras. Hemos creído necesario no sólo mostrar
una serie de herramientas o actividades con las que trabajar la Educación
para el Desarrollo (en adelante EpD) en relación con los contenidos de esta
web, sino que consideramos que todos los aspectos del proyecto educativo
que aquí proponemos deben seguir un hilo común que sirva de guía desde el
punto de vista de la Educación en Valores.
Según nuestro planteamiento, tan importante resulta dotar de unas herramientas
útiles de trabajo (de unas actividades adecuadas a los contenidos que aparecen
en la página para que se puedan desarrollar con el grupo) como de un modo
de llevarlas a cabo, una metodología acorde con las metas generales de la
Educación en Valores, y concretamente de la EpD, que Enrédate con UNICEF
persigue.
En este sentido, nuestra propuesta comprende las siguientes recomendaciones
metodológicas referidas al proceso de ejecución y aplicación de las actividades
diseñadas para los contenidos de Enrédate. Sin ánimo de ser exhaustivos,
éstas serían:
Dar prioridad al trabajo cooperativo
sobre el individual y competitivo. Es necesario asumir
el valor de compartir ideas, de esforzarse en un empeño común, de socializar
aprendizajes. Entre otras, una opción interesante es el trabajo en grupos
pequeños, que colaboren juntos durante un período de tiempo, por ejemplo
un mes o un trimestre, o durante una unidad de estudio. Esto les permite
mejorar sus aptitudes cooperativas dentro del grupo.
Buscar el conflicto como estrategia
básica de aprendizaje, tanto en lo cognitivo como en
lo actitudinal. Plantear situaciones conflictivas alejadas y próximas
a la vida del alumnado. Expresar opiniones distintas, y sin embargo
todas válidas en sí mismas, y procurar soluciones negociadas. He Aquí
algunas sugerencias para que la discusión de problemas controvertidos
sea menos complicada y más educativa:
Ayudar a encontrar formas de conseguir información adicional
si es necesario.
Seleccionar temas o actividades que tengan algo que ver
con las preocupaciones de la comunidad local. Ningún programa
de estudios o manual de enseñanza es apropiado para todos
los estudiantes, las escuelas, las comunidades, o los países.
Siempre habrá que adaptar u omitir algunas de las actividades
de acuerdo con las circunstancias locales.
Estar preparados para ayudar al alumnado que pueda asustarse
por los asuntos controvertidos. Deben poder expresar sus sentimientos
en la clase y asegurarles que muchos adultos y jóvenes se
preocupan y trabajan sobre estos problemas, aunque no siempre
estén de acuerdo sobre las soluciones.
La presentación de asuntos controvertidos en el aula puede
suscitar críticas por promover ciertas actitudes. Sin embargo,
es necesario recordar que toda educación transmite determinados
valores; nunca puede ser un proceso neutral, libre de contenidos
éticos o morales.
Comunicarse con los padres.
Una carta a los padres, o una presentación en una reunión de padres,
sobre cómo se está tratando un problema, puede evitar malentendidos
y objeciones. Pensar en maneras de involucrar a los padres. En raras
ocasiones, si las preocupaciones de los padres sobre un tema particular
son especialmente profundas, puede excusarse al alumnado de participar
en la actividad.
Vivir las situaciones, sentir
como propios los problemas ajenos, meterse en la piel
de otras personas con distintas formas de pensar o de actuar. Pero que
todo ello no sea sólo un juego, sino una ocasión pedagógica para el
ejercicio de la reflexión intelectual y de los sentimientos.
Enfocar el mundo como un sistema
de relaciones. Presentar los acontecimientos
o fenómenos sociales y naturales con la mayor globalidad posible, mostrar
sus interconexiones y hacer ver que vivimos en un pequeño mundo interdependiente.
Nuestro fin es promover la 'ciudadanía global': la educación para la
ciudadanía anima a los jóvenes a ser conscientes tanto de sus derechos
como de sus responsabilidades, fomenta la implicación activa en el proceso
de cambio y desarrolla los hábitos de participación democrática.
Favorecer la participación del
alumnado. Sería esencial que los roles
sugeridos se roten dentro del grupo, de manera que cada uno tenga la
oportunidad de practicar diferentes habilidades y responsabilidades.
Además, las aptitudes y actitudes requeridas para realizar una acción
constructiva, sea a nivel local o global, deben desarrollarse a través
del tiempo. No se puede esperar que surjan de repente en los participantes
que nunca han tenido la oportunidad de planificar y ejecutar proyectos
de actuación; como no se puede esperar que se desarrolle la aptitud
para la lectura en los jóvenes si no tienen la oportunidad de leer un
libro. Para poder profundizar en el tratamiento que UNICEF hace de su
enfoque participativo con la infancia recomendamos consultar la
participación infantil y juvenil.
Promover un ambiente de libertad
de opiniones del alumnado. Acentuar
la importancia de las tareas en las que los mismos no tienen por qué
obedecer a un patrón único de respuesta: no directividad, dentro de
un marco reflexivo.
Crear un ambiente seguro en el aula. Las alumnas y alumnos
necesitan sentir que es aceptable examinar problemas para
los que no existen soluciones fáciles. Dirigir las discusiones
de grupo de modo que se respeten las aportaciones de cada
cual.
Escuchar los puntos de vista y las preocupaciones del
alumnado. Tratar de que expresen lo que saben, lo que necesitan
saber para comprender mejor el problema y ayudarles a aclarar
sus sentimientos.
Corregir la información incorrecta de manera apropiada
a la edad.
Decidir si es apropiado expresar una posición personal.
Con frecuencia los alumnos quieren saber cuál es la opinión
de su educador o educadora sobre un asunto y, en algunos casos,
puede ser una experiencia positiva para ellos ver que su educador
toma posición ante una clara violación de principios universales
de justicia y dignidad humana (el apartheid, por ejemplo).
Por otra parte el educador debería tener como objetivo primario
ayudar a los alumnos a comprender el asunto y buscar una solución
por sí mismos. El proceso de la Educación para el Desarrollo
no consiste en adoctrinar o en encontrar respuestas 'correctas'
o 'equivocadas'. Implica analizar muchos puntos de vista,
buscar soluciones alternativas y ayudar a los estudiantes
a desarrollar una respuesta personal a los problemas. Estas
respuestas pueden variar, y ser diferentes de las del educador.
Si decide que es conveniente expresar una postura personal,
debe aclarar a los estudiantes que se trata de una opinión,
no de un hecho o de una verdad absoluta.
Promoviendo un clima positivo del aula. Directrices para discusiones
de grupo:
Sólo una persona habla a la vez y las demás observan y
escuchan al que tiene la palabra.
Abstenerse de hacer comentarios que enjuicien al que tiene
la palabra, y de cualquier forma de ridiculización.
Hablar desde su propia perspectiva y experiencia, en lugar
de tratar de generalizar sobre otros.
Recordar que puede haber más de una respuesta 'correcta'.
Estar de acuerdo en mantener la confidencialidad cuando
se habla de asuntos delicados.
Cada uno tiene derecho a permanecer en silencio y no participar
en la discusión sobre un asunto, si así lo desea.
Perseguir compromisos no violentos
de acción a favor de la justicia social y del respeto
al medioambiente. Valorar positivamente la importancia de la acción
local en un contexto global. Concentrarse en la solución de problemas:
una vez que los estudiantes hayan explorado una gama de opiniones sobre
un problema, ayudarles a decidir si pueden hacer algo constructivo para
resolver el problema en su propia localidad. Esto fomentará un sentido
de eficacia personal, en lugar de desánimo o desesperación. Para conseguir
este propósito, UNICEF propone un método para planificar
proyectos de actuación que, consideramos, puede ser de enorme interés
como guía para los educadores y educadoras a la hora de promover entre
sus alumnos un espíritu positivo de actuación y soluciones frente a
los problemas planteados.
Consideramos que sería adecuado diversificar
lo más posible la aplicación de las actividades en el grupo. Cada actividad
está diseñada para un nivel diferente de abstracción cognitiva, actitudinal
y procedimental. Así pues, con la ejecución de diversas actividades
tanto para uno como para varios temas, se estarán desarrollando distintos
aspectos educativos igualmente interesantes.
En definitiva, los jóvenes deben comprender que el
mundo presente y el futuro está en sus manos y que todos
los problemas actuales pueden tener solución. Para ello es necesario
que se tome conciencia de la necesidad y urgencia de participar en procesos
de cambio, en acciones que persigan objetivos claros, bien definidos
y concretos. Con el ánimo y optimismo que solamente ofrece el sentirse
protagonistas del cambio.