Hay muchas maneras de implicar a los
niños y jóvenes en el trabajo para el cambio, sea a nivel local o mundial.
Sin embargo, desde el punto de vista de la EpD, no todas ellas constituyen
'participación' en sentido estricto. El diagrama de la 'escalera
de la participación' ilustra ocho niveles. El grado de valor
educativo aumenta cada vez que se sube un peldaño de la escalera.
Los proyectos que corresponden a los tres peldaños inferiores no pueden
considerarse en realidad como participativos. La manipulación
se da cuando los adultos usan a los niños para promover una causa que
les afecta profundamente, pero sin ayudarlos a que comprendan dicha causa.
Cuando los niños son usados como adorno,
con frecuencia se les pide que se vistan de una manera determinada y actúen
para apoyar el programa de un adulto, normalmente con el fin de provocar
una respuesta emocional por parte de los adultos que los contemplan. La
política de forma sin contenido
describe situaciones, en las que se pide a los niños que hablen en las
juntas o ante grupos de representantes elegidos, pero sin enseñarles nada
significativo sobre el tema, sin que puedan expresar su posición o puedan
consultar con otros niños a los que, se dice, representan.
Los cinco últimos peldaños de la escalera representan niveles crecientes
de participación real y calidad de aprendizaje. Cada uno puede ser apropiado
para el niño o la niña en un momento distinto, dentro del desarrollo progresivo
de sus aptitudes de participación.
Asignados pero informados
indica que, aunque no son ellos quienes deciden su participación, comprenden
los fines del proyecto, quién ha decidido que ellos deberían estar involucrados
y por qué. En el nivel consultados
e informados, el proyecto está diseñado por los adultos,
pero la opinión infantil se toma seriamente en consideración durante todo
el proceso de decisión. En los proyectos de decisión
inicial de los adultos, compartida con los niños, estos
tienen una participación completa en la toma de decisiones, aunque con carácter
consultivo.
Se ven difícilmente proyectos de decisión
inicial y dirección de los niños, dado que pocos adultos
están dispuestos a dejar en manos de los niños el control completo. Estos
proyectos no llegan a implicar verdaderamente a la comunidad, permaneciendo
como algo marginal.
Los proyectos de decisión inicial de
los niños, compartida con los adultos, implican a éstos
como ayuda para los fines que los niños se proponen: dirigiéndolos hacia
los recursos necesarios, prestándoles apoyo para el desarrollo de las aptitudes
necesarias y ayudándolos en la evaluación. Este tipo de relación mejora
el aprendizaje de los niños, establece un sentimiento de pertenencia común
al proyecto y proporciona a los adultos la oportunidad de aprender del entusiasmo
y creatividad de los más jóvenes.