VIOLENCIA ESCOLAR
  Los comportamientos agresivos y violentos entre niños, niñas y jóvenes de numerosos colegios llaman actualmente nuestra atención. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también a profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. El incremento de la violencia escolar convierte a este tema en un problema social que debemos tener en cuenta.
  Reportaje
  ÍNDICE DEL REPORTAJE
  Violencia Escolar
  La resolución de los conflictos
Consejos: qué hacer ante el bullying
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Los derechos y las obligaciones entre “iguales”

Cuando formamos un grupo con nuestros compañeros y compañeras somos un grupo de “iguales” y adquirimos entidad como tal.

Cómo ya hemos señalado antes, las personas por el sólo hecho de serlo gozamos de ciertos derechos, que para los menores contempla la Convención sobre los Derechos del Niño. Nuestros grupos de “iguales” también tienen los mismos derechos.

Mientras somos niños y niñas tenemos derecho a una educación de calidad, a gozar de buena salud, a una vivienda digna, a un entorno protector, a no sufrir abusos y explotación, etc. Estamos protegidos frente a quien atente contra nuestra dignidad, fama y honor. Eso nos pertenece y tenemos derecho a exigirlo de nuestro entorno.

Pero de igual forma tenemos obligaciones. Ser ciudadanos y ciudadanas no sólo consiste en disfrutar de nuestros derechos. También nos impone la obligación de asumir tareas y cumplir normas para que la sociedad pueda funcionar correctamente.

Estamos invitados a participar de este proceso que es como un “ping-pong” de derechos y obligaciones.

 

Una manera de hacerlo activamente es no aceptando conductas violentas, sacándolas a la luz cuando las observamos o tenemos conocimiento de ello, reivindicando
la armonía que debe reinar a nuestro alrededor y buscando alternativas pacíficas para resolver
nuestros conflictos.

 

La presión del grupo

Muchas veces entendemos cuáles son los comportamientos que la sociedad espera de nosotros; pero puede ocurrir en algún caso que dentro del grupo se establezcan reglas y nos dejemos llevar por ellas para poder continuar dentro del grupo, aún cuando nos lleve a hacer cosas que sabemos que no deberíamos hacer.


Esto es la presión de grupo. ¿Has pensado en actitudes que individualmente no hubieras tenido pero estando todos juntos en grupo se hacen más fáciles? Por ejemplo burlarnos o “pasar” de alguien, ser prepotentes, mostrar dominio o poder frente a otro, causar daños o agredirle, etc.

Participar en un grupo es muy positivo y recomendable, pero ello no debe significar la pérdida de nuestra identidad personal, debemos distinguir lo que está bien y lo que está mal, aún cuando tengamos el apoyo de nuestros amigos.



A todos nos gusta tener amigos y amigas, y nos importa caer bien a los demás para que deseen entablar buenas relaciones con nosotros. En definitiva, nos interesa ser aceptados por el grupo con el que compartimos la mayor parte del día.

También vemos en la escuela que cuando un compañero o compañera no se “adapta” a la forma de ver las cosas del resto se queda solo o sola, le aislamos.

Por eso, muchas veces seguimos la corriente al grupo y hacemos cosas con las que no estamos realmente de acuerdo para que no nos ocurra lo mismo.

En estos casos debemos recordar que la primera ley entre los “iguales” es la reciprocidad, que se parece mucho a un espejo: “si yo soy amable contigo, tu serás amable conmigo”; “si yo no atiendo tus peticiones, tu no responderás a las mías”.

Si siempre pensamos de esta forma, no haremos a nuestros compañeros y compañeras aquello que no queremos que nos hagan a nosotros; y mejor aún, nos comportaremos con ellos o con ellas de la misma manera que deseamos que ellos se comporten con nosotros.

Cuando el “espejo” se rompe

Nuestra autoestima se ve dañada cuando ese “espejo” deja de funcionar. Los maltratos, el desprecio, las agresiones, la exclusión, estas actitudes rompen el espejo y provocan una sensación de vacío que afecta a nuestra identidad personal.


Esto de la autoestima es un concepto importante ya que se refiere a la
percepción que tenemos de nosotros mismos, a nuestra valoración personal, nuestra imagen. ¿Cómo creemos que
nos ven los demás? ¿Qué piensan de nosotros?

Aquellos que ejercen la violencia no han superado el reto de saber resolver sus conflictos de la mejor forma posible: “la no violenta”. Sabemos que ejercer la violencia sólo genera más violencia y por lo tanto mayores conflictos sin resolver. Luego, estos problemas que vamos acumulando pueden dificultar que tengamos una percepción positiva de nosotros mismos.


La violencia es evitable. Los conflictos pueden solucionarse por vías pacíficas. Debemos aportar alternativas, nuevas soluciones, aprovechar nuestra creatividad, dialogar, negociar y así llegar a un acuerdo que nos permita convivir.

  ¿Qué podrías hacer si esto ocurre en tu escuela?    
- Convencer a quien lo está sufriendo para que hable con un adulto: padre/madre o profesor.
- Animarle a que cuente lo que le está sucediendo.
- Plantear la situación a las autoridades en el ámbito del colegio.
- Hablar con la mayor cantidad de gente posible para que se conozca la situación.
- No responder a los agresores utilizando la violencia.


 

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Actividad didáctica
Actividad: Artistas por la paz
Actividad: Resuelve los conflictos
Integración Curricular
Nivel educativo Área de conocimiento
ESO (1er ciclo)
Lengua y Literatura
HABILIDADES DE COMUNICACIÓN 939 KB
Manual Formativo sobre Promoción de la No Violencia entre Niños, Niñas y Adolescentes - POI (I) 280 KB
Manual Formativo sobre Promoción de la No Violencia entre Niños, Niñas y Adolescentes - POI (II) 579 KB