LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, por María Genua Trullos.
Saludos, soy Dios y he escrito este artículo para advertir a todos los seres humanos de un error de comportamiento muy frecuente que muchos cometéis. Según los que creen en mí, todos los seres humanos habéis nacido de Adán y Eva, por lo que todos sin excepción, al tener las mismas raíces, sois iguales. Cosa que tampoco ponen en duda los hombres y mujeres que no creen en mí, ya que ellos piensan que todos sois la derivación de los monos, y, por lo tanto, iguales. Mi pregunta es: ¿Por qué, entonces, tanta discriminación?¿Es que algunos hombres os sentís superiores a otros por ser de distinto color, raza, sexo, físico o religión? Verdaderamente me cuesta creer que haya sido yo quien haya creado un ser que puede creer ser mejor a otro por esa clase de insignificantes diferencias que yo mismo creé, simplemente por dotar a cada persona de un físico y una personalidad diferente. La raza humana es, cuando menos, impredecible. Yo os di la Tierra, un lugar inmejorable para vivir, os di la capacidad de comunicaros y os di la inteligencia suficiente (o eso creía yo) para vivir felices y en paz, pero vosotros en vez de aprovechar todas estas ventajas y disfrutar de la vida, tenéis como único anhelo el poder, y para sentiros poderosos debéis subordinar a cuantas personas tenéis a vuestro lado sea como sea. Para ello utilizáis unas tácticas que a mí, sinceramente, jamás se me ocurrió que pudierais utilizar. Esta táctica no consiste, como yo habría podido imaginar, en intentar ser más inteligentes o cultos que los demás, ni en ser más amables y honestos que los demás, sino en resaltar diferencias entre unos y otros y hacer creer que determinada característica hace de los demás seres inferiores. Por estas razones, y por otras muchas que no he citado, he estado muy preocupado, porque esta desigualdad de oportunidades que habéis creado los humanos no trae más que disgustos a mucha gente honrada. Así que hago un llamamiento a todos los seres humanos para que os deis cuenta de que todos sois iguales y de que todos debéis tener las mismas oportunidades. Espero que este artículo sirva para que enmendéis los errores cometidos. Un caluroso saludo: Dios. |