Violencia en el lugar de trabajo
“Los gobiernos deben proteger a los niños de los trabajos peligrosos y de los que pueden dañar su salud o hacer que no obtenga una educación adecuada.”
Del artículo 32 de la Convención de los
Derechos del Niño (versión para jóvenes)
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© UNICEF/ HQ06-1432/Ninfa Bito |
FILIPINAS, Cora, de 19 años, colabora como reportera para la radio de las Naciones Unidas y participa en la elaboración del informe del Secretario General de la ONU sobre Violencia. En la foto entrevista a una chica que sufrió abusos de su padre, que es alcohólico. Gracias a una ONG esta niña ha podido ir a la escuela y ahora estudia en la universidad y colabora en la recuperación de otros niños y niñas víctimas de abusos. |
Tanto si trabajan legalmente como si no, los lugares en los que los niños trabajan deben ser seguros, saludables y libres de violencia. Muchos niños y niñas trabajan durante muchas horas al día porque lo necesitan para sobrevivir. Sin un trabajo, no tendrían suficiente dinero para comer o para encontrar un lugar donde dormir. A veces, sus padres u otros adultos les obligan a trabajar.
Niños y niñas de todo el mundo trabajan en campos, fábricas, minas, calles, mercados, tiendas, bares, burdeles, transportes y casas privadas. Muchos tienen que trabajar en ambientes insanos y peligrosos. Algunos son forzados a hacer trabajos ilegales, como la prostitución o la pornografía infantil.
El tipo de trabajo más común para las chicas menores de 16 años es el trabajo doméstico, donde no tienen protección laboral. Las niñas que trabajan como empleadas domésticas son a menudo tratadas muy mal, se les paga muy poco o no se les paga nada, siendo incluso usadas como esclavas.
Aunque el número de niños y niñas trabajadores ha descendido en los últimos años, todavía hay demasiados niños que tienen que trabajar. La Organización Internacional del Trabajao (OIT) estimaba que, en 2004, 218 millones de niños y niñas trabajaban, de ellos:
126 millones (más de la mitad) hacían trabajos peligrosos.
5,7 millones eran obligados a trabajar.
1,8 millones trabajaban en la prostitución o la pornografía.
1,2 millones eran víctimas del tráfico de personas.
Hay dos tratados internacionales que protegen a los niños trabajadores, pero no existe ningún tratado que proteja a los niños de la violencia en el trabajo.
¿Qué tipo de violencia sufren los niños en el trabajo?
Violencia de los empleadores, de otros trabajadores y de los clientes: a menudo se emplea violencia para forzar a los niños y niñas a trabajar, para castigarlos cuando fallan en algo o para controlarlos en el lugar de trabajo::
Violencia física: son golpeados por adultos que dicen que no hacen bien su trabajo.
Violencia sexual: las chicas son violadas o acosadas por los hombres para los que trabajan.
Violencia verbal: reciben gritos e insultos.
Violencia emocional: los niños, niñas y adolescentes que trabajan como empleados domésticos son apartados de sus familias, amigos y comunidades. A menudo reciben humillaciones.
Prostitución y pornografía infantil: más de 1 millón de niños y niñas son utilizados para prostituirlos todos los años. A menudo no tienen a dónde ir para buscar ayuda. Incluso si encuentran ayuda, pueden ser tratados como delincuentes, encerrados o se les impide llevar a sus jefes a los juzgados
Trabajo forzado y esclavitud: muchos niños y niñas son obligados a trabajar para pagar una deuda de algún familiar o pueden ser vendidos como esclavos. Quienes están en esta situación no pueden protegerse de sus jefes y de otros trabajadores. Casi siempre se utiliza la violencia para obligar a estos niños a trabajar.
“En las calles nunca han tenido tiempo para sus propias vidas. Cuando tenían que estar en la escuela, debían ir a trabajar. No pueden jugar y están traumatizados por los insultos y agresiones que reciben en todas partes”.
Un grupo de chicos adolescentes, Latinoamérica
“Duermo sola en una habitación, por la noche el dueño de la casa golpea en mi puerta. Ahora estoy en una situación desesperada porque tengo miedo de denunciarlo y perder mi trabajo. Esto es porque he perdido a mis dos padres y no me gustaría quedarme sin este trabajo”.
Una niña de 12 años que trabaja como empleada doméstica en África oriental y del sur
“Cuando los patronos nos pegan a veces me gustaría devolver el golpe, pero no lo puedo hacer porque perdería mi trabajo y mi familia se quedaría sin comida”.
Un chico de 13 años, sur de Asia
“Si rompía algo o si hacía algo mal, me pegaban con un zapato o con un cinturón. No podía abandonar la casa, me encerraban cuando salían. Mi familia vino a visitarme, pero el dueño de la casa se sentó con nosotros durante la visita y me dijo que no dijera nada malo o me pegaría más. Cuando mi madre vino a visitarme la última vez le dije que no me quedaría más en esa casa. Dije: `O me voy contigo o me escaparé o me suicidaré´”
Una trabajadora doméstica de 14 años, Marruecos
“Me levantaba a las 4 de la mañana para devanar la seda. Sólo iba a casa una vez a la semana. Dormía en la fábrica con otros dos o tres niños. Preparábamos allí la comida y dormíamos en el espacio entre las máquinas. El propietario traía el arroz y nos lo descontaba de nuestro sueldo. Trabajábamos 12 horas al día con una hora de descanso. Si cometía algún error, como cortar el hilo, me pegaba. A veces el propietario hablaba mal. Entonces me daba más trabajo.”
Un niño obligado a trabajar desde los 7 años en India
“La policía preguntaba por las baratijas, nos quitaban nuestro poco dinero, y si no les pagabas no podías trabajar. Cuando se aburren nos pegan mientras dormimos. Nos encierran en camionetas y llaman a sus amigos para que nos hagan cosas malas”.
Trabajadora ambulante de 13 años, Bangladesh
“Durante los siete años que trabajé, noche tras noche, pensaba que el problema era yo, que yo estaba mal. La policía siempre me perseguía y los trabajadores sociales me llamaban pervertida. No había nadie que reconociera que era una víctima”.
Una niña de utilizada en la prostitución, Canadá
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