| John no se llama John, tiene 10 años y vive en Sudáfrica. Hace poco ha conocido a Pau Gasol, han charlado un rato e incluso han hecho juntos los deberes del colegio. Como mucha otra gente, John (que no se llama John) se ha hecho fotos con Gasol. Su problema es que no puede salir en la foto: ni en esta ni en ninguna otra. Y no es porque sea feo, al contrario, todos los que lo conocen dicen que es muy guapo. El verdadero motivo es el mismo por el que no se puede decir su nombre: porque sus padres murieron de SIDA
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| © UNICEF España/2005/López de Turiso |
| En todo el mundo las personas infectadas o afectadas por el SIDA sufren una discriminación muy fuerte. Esta discriminación empeora la situación creada por la enfermedad y es tan peligrosa que puede arruinar vidas que el SIDA no ha logrado llevarse. Por eso muchos afectados ocultan su identidad. |
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Por supuesto, no hay una razón para que John se esconda, pero sí hay una sinrazón: el trato discriminatorio que sufren las personas afectadas por el SIDA y sus familias. Él no ha hecho nada malo ni nadie tiene derecho a discriminarlo, pero el hecho es que si su foto se difunde y algún conocido la ve, John puede llegar a tener serios problemas. Y no sólo él, también los otros cinco niños y niñas que viven con él y que ahora son su única familia.
John vive desde hace tiempo en casa de Mary (que tampoco se llama Mary). Los hijos de Mary son ya muy mayores y no viven con ella. Por eso ha decidido trabajar cuidando en su propia casa a niños y niñas huérfanos de SIDA. Hay más gente como Mary que cuida a huérfanos en sus casas, transformándolas en hogares de acogida: en cada una de estas casas puede haber hasta seis niños, que permanecen allí hasta la mayoría de edad. De ese modo evitan pasar años y años en un orfanato. Por desgracia, cada vez hacen más falta hogares de acogida en Sudáfrica, porque casi la tercera parte de la población del país está infectada con el virus del SIDA y el número de huérfanos aumenta cada año.
“Eres el SIDA”
Imagínate lo que siente una persona cuando va al médico y le dicen “eres el SIDA”. En Sudáfrica gran parte de la población es de etnia Zulú. En idioma zulú no hay una frase para decir que alguien está infectado por el virus del SIDA, sino que sólo se puede decir “eres el SIDA”. Además, la palabra que los zulúes emplean para nombrar el SIDA es “injqulazo”, que es uno de los peores insultos que existen en zulú. Cuando un niño o una niña zulú cuenta que sus padres han muerto de SIDA sen ven obligados a utilizar esta palabra, que supone decir algo así como “mis padres murieron porque eran asquerosos, sucios y obscenos”. Esto refleja el prejuicio y el tabú que existe en torno a la enfermedad, no sólo en Sudáfrica, sino en todo el mundo.
La foto o la vida
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La imagen de los que "no vemos" |
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© UNICEF/HQ05-0035/
Jeremy Horner |
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Para evitar situaciones que pongan en peligro la dignidad de las personas existen leyes en todo el mundo que protegen el derecho a la propia imagen y al honor. Pero a veces nos olvidamos de ellas cuando retratamos a personas de países que quedan muy lejos de nosotros. Por eso existe un código europeo de conducta sobre las imágenes se difunden del Tercer Mundo. Este código es respetado por muchas ONG, medios de comunicación e instituciones, pero no todos lo cumplen. |
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Para los periodistas y los trabajadores de las ONG esto supone un dilema: ¿Cómo es posible informar sobre el SIDA y hacer ver que es algo que afecta a personas de todo tipo si no se puede hablar de esas personas? ¿Cómo se puede luchar contra una enfermedad de la que no se puede hablar? ¿Cómo se puede ayudar a personas sin mostrar su imagen ni decir su nombre?
Intentar responder a estas preguntas abre el debate sobre si es más importante el derecho a la imagen o el derecho a la información. Aunque a veces no se les da importancia, la imagen, el buen nombre y la reputación de una persona son esenciales en su vida. De ellos depende en muchas ocasiones el que pueda acceder a una educación, el que pueda conseguir un trabajo o el que pueda tener el apoyo de un grupo de amigos.
¿Si ocultamos la imagen de personas inocentes no estamos en realidad promoviendo los prejuicios que las oprimen? ¿No sería mejor exponer la realidad abiertamente para romper tabúes? Nuestro objetivo debería ser acabar con los prejuicios y los tabúes sociales que impiden que muchas personas lleven una vida digna. Pero al hacerlo es necesario respetar sus circunstancias actuales y no exponerlas a un peligro al intentar ayudarlas. A veces ponerle cara a una noticia no es tan importante. A veces ni siquiera la noticia es tan importante.
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¿Derecho a la información o derecho a la imagen? |
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En un mundo de imágenes donde una noticia sin foto no es una buena noticia, muchos profesionales de medios de comunicación y de algunas instituciones no prestan atención a algunos derechos de las personas, aun cuando su intención sea informar sobre su situación o incluso ayudarlas.
No es posible trabajar para difundir unos derechos si al hacerlo se vulneran esos mismos derechos. ¿Se te ocurren ejemplos en los que la difusión de una imagen pueda perjudicar a la persona fotografíada? ¿Qué alternativa utilizarías tú en esos casos? |
¿Y que se puede hacer?
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| © UNICEF/HQ 05-0899 /Shehzad Noorani |
| Esta niña toma una foto a otra niña y a una voluntaria en un orfanato para niños afectados por el SIDA en Jamaica. El fotógrafo que ha captado la escena ha conseguido una foto que no revela la identidad de las dos niñas, pero que permite hablar de su situación. |
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Se puede pedir permiso a las personas fotografiadas, o se puede recurrir a trucos de encuadre o de enfoque para que no se vea su cara. La pena es que muchas de las mejores imágenes que obtienen los medios son instantáneas tomadas rápidamente en situaciones en las que es muy difícil obtener información o autorizaciones. Para muchos fotógrafos es engorroso ir pidiendo autorizaciones, porque se pierde rapidez y espontaneidad. A veces el deseo de conseguir “la foto del año” puede hacernos olvidar que lo realmente importante es la persona de la foto y no la foto en sí.
En muchos casos es posible hablar con las personas a las que queremos fotografiar, sin ocultarles los problemas personales que puede causarle la difusión de su imagen. Si tras explicarles por qué es tan importante que difundamos su foto y contemos su historia, la persona acepta ser fotografiada, todos ganamos.
Si todos fuéramos capaces de romper los prejuicios, las falsas ideas y la discriminación que existe en torno al SIDA, todos ganaríamos. Entre otras cosas podríamos ver la foto de John, y descubrir porqué todos los que lo conocen dicen que es tan guapo.
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Foto de la cabecera: © UNICEF España/2005/López de Turiso
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