Actualidad
 
8 de Junio de 2005
Autor: UNICEF
LA INFANCIA AMENAZADA

Si los chicos y chicas del mundo estuvieran representados en una clase de 30 alumnos, 15 de ellos se encontrarían en grave peligro por culpa de la pobreza, los conflictos o el SIDA. En realidad, muchos de ellos ni siquiera podrían ir a clase. Tampoco podrían hacer otras cosas a las que normalmente no damos importancia, como beber agua potable, ir al médico o llamar por teléfono.

 

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Tener pocos años no es lo mismo que tener infancia. Los adultos envidian a los niños porque se supone que la infancia es un periodo libre de preocupaciones, donde lo más importante es crecer y aprender a vivir. Pero la infancia puede perderse muy pronto en la vida: cuando alguien sufre un problema muy grande en su niñez decimos "se ha hecho adulto de repente".

A veces ocurren cosas dramáticas, pero deberían ser la excepción. Sin embargo, en el mundo es habitual que los niños y niñas no puedan disfrutar de su infancia. La pobreza, los conflictos y el VIH/SIDA hacen que millones de ñiños y niñas no puedan ser envidiados por ningún adulto.

¿Qué supone ser pobre?

La pobreza es algo más que la falta de dinero. Normalmente quien es pobre no sólo tiene problemas económicos, sino que además no dispone de servicios básicos ni puede disfrutar de algunos de sus derechos. La pobreza real no se soluciona únicamente “dando dinero”, porque sus raíces son más profundas.

En el caso de los niños y niñas hay ciertas privaciones que afectan especialmente a su desarrollo e influyen en su futuro:

Carecer de una vivienda adecuada: 640 millones de niños y niñas viven en infraviviendas o no tienen una casa, muchos de ellos se alojan hacinados en habitaciones en las que conviven varias familias o duermen en el lugar donde trabajan.
No tener acceso al saneamiento: 500 millones de niños y niñas no pueden ir a un baño, ni en sus casas ni en la escuela. Incluso hay poblaciones donde no hay ningún sistema de alcantarillado que permita tener baños públicos.
No consumir agua potable: 400 millones de niños y niñas no consumen agua potable o tienen que desplazarse varios kilómetros hasta la fuente de agua más cercana.
No tener acceso a la información: 300 millones de niños y niñas no pueden ver la televisión, escuchar la radio o leer periódicos y revistas.
No disponer de servicios de salud: 270 millones de niños y niñas no pueden ir al médico cuando están enfermos.
No recibir una educación: 140 millones de niños y niñas, la mayoría niñas, no han ido nunca a la escuela.
Deficiencias en la alimentación: 90 millones de niños y niñas no pueden alimentarse adecuadamente.

 

Guerras de adultos, víctimas infantiles

© UNICEF/ HQ03-0236/Patrick Andrade
Este chico desempaqueta unas municiones en un aula que aún está llena de material bélico abandonado. Durante la guerra, los soldados iraquíes almacenaron armas y municiones en escuelas de Bagdad y otras ciudades. Al reiniciarse las clases, muchos estudiantes tuvieron que regresar a sus casas por que las armas y municiones aún permanecían allí. Los traficantes se han llevado parte del material bélico y algunos niños juegan con lo que queda o intentan venderlo. Esto supone un gran riesgo para sus vidas.

La mitad de las personas que han muerto en la guerra desde 1990 son niños y niñas. Es una situación injusta, porque los niños no toman las decisiones políticas y económicas que conducen a las guerras, no se les permite votar o elegir representantes en el gobierno y, sin embargo son víctimas indirectas o incluso objetivos de guerra en muchos conflictos.

Son muchos los que, sobreviviendo a las guerras, resultan heridos o mutilados por los ataques o por las minas antipersona, sufren problemas psicológicos por haber tenido que presenciar actos violentos o quedan huérfanos.

Algunos chicos y chicas son incluso obligados a luchar y reclutados a la fuerza o secuestrados como esclavos de los combatientes. En la década pasada, 20 millones de niños y niñas tuvieron que huir de sus hogares debido a los conflictos.

 

¿Por qué SIDA es tan grave para los niños?

El SIDA no solo es terrible para los niños y niñas afectados, sino que también perjudica a millones de niños sanos que ven como sus padres, profesores, médicos y cuidadores mueren a causa de esta enfermedad. En el mundo hay ya 15 millones de huérfanos a consecuencia del VIH/SIDA y se teme que esta cifra aumente en los próximos años, ya que el número de personas infectadas es altísimo.

Son muchos los niños que actualmente tienen que cuidar de sus padres enfermos. Estos chicos y chicas se ven forzados a abandonar la escuela porque tienen que trabajar para sostener a sus familias, con lo que ven limitadas sus posibilidades de progreso y además, corren el riesgo de verse obligados a realizar trabajos peligrosos o de ser explotados laboralmente.


Fuente: Williamson, J.A., Family is for life (borrador), USAID y el Synergy Project, Washington, D.C., 2004

 

Lo que podemos hacer

Aunque no es posible solucionar estos problemas sin voluntad política por parte de los gobiernos del mundo, sí hay algo que nosotros podemos hacer. Los gobiernos han firmado la Convención sobre los Derechos del Niño en nuestro nombre, así que todos tenemos la responsabilidad de trabajar para garantizar los derechos de los niños y niñas.

Cada uno puede hacer una contribución diferente, según su situación y sus recursos: incluso los niños, niñas y jóvenes tenemos la obligación de lograr que se cumplan los derechos de la infancia. El primer paso es la información: tenemos que preocuparnos por conocer y ser conscientes de la forma en que los niños se ven afectados por la pobreza, la discriminación, la ignorancia, la explotación, las enfermedades y el medio ambiente. También tenemos que conocer cuáles son nuestros derechos, de otro modo no podremos movilizarnos ni pedir cuentas a nuestros gobiernos por los millones de niños y niñas en el mundo que ven como sus derechos son incumplidos cada día.

Más información

Si quieres saber más sobre la situación a la que se enfrenta la infancia del mundo, puedes consultar el informe de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia 2005. Este informe contiene datos sobre el modo en que la pobreza, los conflictos y el VIH/SIDA amenazan la infancia de muchos niños y niñas.

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Foto de la cabecera:
UNICEF/ HQ95-0969/Armineh Johannes. Este chico vive en las afueras de El Cairo, en Egipto, y junto a otros chicos y chicas de su edad se dedica a buscar cosas útiles en los basureros para reciclarlas. En Egipto llaman 'zabbaleens' a quienes sobreviven gracias a lo que encuentran en los basureros. La mayoría de las veces viven en el basurero y sus condiciones de vida son muy precarias. A menudo sufren muchos problemas por la marginación en la que viven.