Actualidad
 
5 de Mayo de 2003
Autor: UNICEF
LA VUELTA AL MUNDO EN 30 GUERRAS

El año 2002 comenzó con más de 30 conflictos armados en el mundo que afectan a millones de personas. Muchos de ellos son conflictos o guerras "invisibles" que sólo aparecen en los medios de comunicación cuando se producen grandes matanzas o afectan a algún ciudadano de un país rico. En otros casos casi se ha olvidado por qué comenzaron.

 

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Las consecuencias del brutal atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y la posterior guerra en Afganistán han acaparado (y probablemente lo continuarán haciendo durante muchos meses) la atención informativa de todo el mundo. Una de las cosas que hemos aprendido es que un conflicto como el afgano, que se desarrollaba desde hace años a miles de kilómetros de nuestros hogares (ante la pasividad y el olvido del resto de las naciones), puede tener, como así ha sido, un fuerte impacto en nuestras vidas.
 La guerra de Afganistán ha acaparado el interés de los medios de comunicación, otras muchas no aparecen en las noticias.

Guerras en el olvido

Otros conflictos, como el de Israel y Palestina, son noticias también habituales en prensa y televisión pero, ¿son los únicos que existen? Según los especialistas hay más de 30 conflictos con guerras abiertas o que pueden estallar en cualquier momento. Trece de ellos estarían en Asia, otros 13 en África, 5 en Europa y el Cáucaso, 2 (al menos) en Latinoamérica ¿Quién se acuerda ahora de Angola, Sri Lanka, Namibia, Laos, Argelia o el Sahara?

REGIÓN
ZONAS DE CONFLICTO
ASIA
Afganistán, Cachemira, Corea, Filipinas, Indonesia, Irak, Islas Salomón, Laos, Nepal, Oriente Próximo, Sri Lanka, Turquía, Yemen.
ÁFRICA
Angola, Argelia, Egipto, Etiopía/Eritrea, Guinea Conakri, Namibia, República Centroafricana, R.D. Congo, Sahara, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán.
EUROPA Y CÁUCASO
Azerbaiyán/Armenia, Kosovo/Serbia, Macedonia, Chechenia, Tayiquistán/Kirguizistán/Uzbekistán.
AMÉRICA LATINA
Colombia, México.

Datos de www.oneworld.net

Al igual que Afganistán y Oriente Medio, son regiones castigadas por la pobreza, la injusticia, el odio, y el dolor de miles de personas que sufren las consecuencias de la guerra. Enfrentamientos en los que el territorio, la etnia, los recursos naturales y económicos, o la falta de libertades y derechos han motivado que se pasase de la desconfianza y la tensión a las armas y la violencia.

Los motivos de los conflictos armados

Las consecuencias de las guerras se prolongan durante años. En la foto especialistas de la ONU desactivan minas en Angola./ Charles Monua Conocer el origen y las causas de los conflictos es el primer paso para buscar soluciones. La UNESCO, en su carta fundacional dice que "las guerras comienzan en las mentes de los hombres" y podemos darle en parte la razón. Está en el ánimo -en ocasiones violento, egoísta e intolerante- de las personas y los gobernantes el no resolver los conflictos de forma pacífica; como se podría hacer en la inmensa mayoría de las ocasiones: negociando, respetando a las personas y sus intereses, renunciando a algo, llegando a acuerdos...

Pero además del "factor psicológico" hay otras muchas causas que están en el origen de los conflictos armados, y muchas veces se acumulan más de una multiplicando sus efectos y sin que se sepa muy bien cuál de ellas desató la guerra. Según el Centro de Investigaciones para la Paz (CIP) las causas de los conflictos armados se pueden dividir en causas tradicionales y causas modernas.

Causas tradicionales:

  • El territorio: históricamente es quizás la causa de guerras por excelencia, cuando la posesión de territorios suponía la principal fuente de riqueza y prestigio. Actualmente es una causa en declive por los tratados y acuerdos internacionales que han delimitado las fronteras entre las naciones. Pero la reclamación de derechos históricos sobre algunos territorios es todavía motivo de graves conflictos: es lo que ha pasado recientemente en Yugoslavia y lo que ocurre ahora en uno de los conflictos actuales potencialmente más peligrosos, el de Cachemira, que enfrenta a India y Pakistán (ambas naciones con armas atómicas).
  • La historia: agravios históricos, venganzas, humillaciones, el deseo de volver a un pasado "glorioso" están presentes en el origen de muchas guerras, aunque en muchas ocasiones se trate de una versión de la historia inventada o deformada por los que desean el enfrentamiento. Fue una causa fundamental en los dos peores conflictos sufridos por la humanidad, las Guerras Mundiales.
  • La economía: la caza y el pillaje, las luchas por la posesión de recursos, incluso humanos (esclavos), son motivo de enfrentamientos desde los orígenes de la humanidad. En contra de lo que defienden algunos, no todas las guerras tienen una causa económica, aunque es cierto que en todas está presente este factor (aunque sólo sea por las terribles consecuencias económicas que supone un conflicto armado).
  • Factores étnicos: con frecuencia los grupos humanos someten a otros imponiéndoles su idioma, religión y costumbres, sembrando la semilla del enfrentamiento. Los casos de Sri Lanka, Timor Oriental, o el terrible enfrentamiento en Ruanda y Burundi entre hutus y tutsis en 1994, son ejemplo de estos factores.

Causas modernas:

  • La falta de democracia: cuanta más democracia, más libertades, y más respeto a los derechos humanos hay en un país, más difícil es que sus ciudadanos recurran a la violencia para solucionar sus conflictos. En los países no democráticos, en los que el mismo Estado es el que primero en violar los derechos de las personas, es más probable que se rebelen los sectores de la sociedad oprimidos. Paradójicamente, países con larga tradición democrática han apoyado en ocasiones a dictadores en otras naciones si estos servían a sus intereses.
  • La pobreza: el injusto reparto de la riqueza, la miseria y la crisis económica están en el origen de muchas guerras, especialmente conflictos armados internos por la posesión de recursos escasos o mal distribuidos. Normalmente esta causa está asociada a otras como la represión política o la discriminación étnica por parte de los poderosos dentro del propio país. Sin embargo, no podemos olvidar que una de las principales fuentes de conflictos está también en el injusto reparto de la riqueza mundial entre el Norte y el Sur, entre países ricos y pobres.
  • El deterioro ecológico y los recursos naturales: son una creciente causa de enfrentamientos. Luchas entre naciones o dentro de ellas por recursos naturales considerados vitales como el agua, la pesca o las tierras de cultivo. Además la guerra es una causa fundamental del deterioro del medio ambiente y las armas de destrucción masiva causan grandes impactos ecológicos que pueden tardar muchos años en repararse.
  • El militarismo: uno de los peores argumentos para avanzar en la seguridad de todo el mundo, pero el mantenido por casi todos los gobernantes, es que con más armas y más ejércitos más seguros estaremos. El incremento de los gastos militares y las armas de destrucción masiva (como las bombas atómicas) son enormemente peligrosos para todos. Además, estos gastos son un lastre más para los países pobres que consumen gran parte de sus mínimos presupuestos en armas en vez de atender las necesidades básicas de la población.

¿Una sola causa?

Volviendo al comienzo, los estadounidenses han justificado su ataque a Afganistán en la amenaza, real, que supone para todos el terrorismo islámico y, como solución, van a incrementar su gasto en armas y tecnologías militares. Pero pocas personas se han parado a reflexionar de dónde proviene ese odio y esa violencia suicida de los autores del atentado. ¿Es sólo del fanatismo religioso? ¿O puede tener que ver también con la pobreza extrema de una cuarta parte de la humanidad?, ¿o con la prepotencia, la arrogancia y los oscuros manejos de los países ricos y las multinacionales?, ¿o con la falta de esperanza y oportunidades para centenares de millones de personas? Para solucionar los conflictos hay que empezar a solucionar sus causas, y en ellas estamos todos y todas involucrados. Las  guerras comienzan en las mentes de los hombres dice la UNESCO, ¿en qué pensarán estos niños de Kosovo?