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| EN CADENA HACIA EL COMERCIO JUSTO |
| La justicia es cosa de todos y todas. En el caso del comercio, como consumidores tenemos capacidad de decidir, incidir y así cambiar la injusta situación actual, que perjudica a las poblaciones de los países del Sur. Nosotros somos claves en el camino hacia un comercio con justicia.
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| ¿Quién de nosotros no tiene unos pantalones vaqueros? Seguramente casi todos. Sin embargo sabemos muy poco sobre donde se han elaborado y bajo que condiciones. Muchas veces detrás de los apreciados diseños de nuestra ropa, se guardan horas de trabajo mal pagado y de explotación laboral. |
La búsqueda del sur, salarios más bajos Durante las décadas de los 70 y los 80, las empresas más importantes fabricantes de ropa decidieron ampliar su producción y abrir nuevos mercados, esto llevó a las multinacionales a buscar más productividad y costos laborales más bajos por lo que decidieron trasladar sus plantas de producción a países de Asia o Centroamérica donde podían conseguir mano de obra barata. | |  |
Poco después, empieza la "era de la globalización", se empiezan a abrir las fronteras de los países para el libre comercio, se facilitan las comunicaciones y el transporte internacional y en muchos países se firman importantes tratados comerciales que eliminan barreras para los trámites de exportación e importación, lo que permite el libre intercambio de productos, sin pagar impuestos. No obstante, estos acuerdos no siempre benefician de igual manera a todos. Hay quienes dicen que los grandes tratados de libre comercio benefician a los países en desarrollo porque abren las puertas a las inversiones extranjeras, crean nuevas fuentes de trabajo y la tasa de paro disminuye, por consecuencia todo esto debería traer una mejora en el nivel de vida de ese país. Sin embargo, el otro lado de la moneda nos muestra que detrás de esto, no hay una verdadera preocupación por mejorar la calidad de vida en los países subdesarrollados. En primer lugar, porque al trasladar las empresas a estos países se cuida poco los daños ambientales que se puedan producir, no hay transferencia de tecnología ya que, en el caso de la industria textil, se traslada la parte de la confección, que no necesita ninguna preparación y ni siquiera se crea una infraestructura productiva. De hecho, en la industria textil, las maquiladoras son simples talleres de costura. Los obreros trabajan muchas horas, no reciben ninguna capacitación, y en cambio si reciben salarios mínimos y los grandes beneficios económicos acaban siendo, como siempre, para las empresas multinacionales.
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¿Qué son las maquiladoras? En la búsqueda de mano de obra barata, las grandes empresas buscan instalar una forma de producir a mayor escala y menores costos, y es así como trabajan con subcontrataciones y se crean las maquilas o maquiladoras, que es una empresa instalada en una zona franca para la exportación. Esta zona de maquila o complejos industriales es creada por los gobiernos de los países en desarrollo para atraer inversiones extranjeras, ofreciéndoles muchas ventajas y ayudas fiscales. Las maquiladoras trabajan para una compañía de algún país del norte que les proporciona las materias primas y su trabajo se limita a ensamblar, elaborando el producto final que vuelve terminado a la empresa contratante. Las maquilas en muchas ocasiones no ofrecen a sus trabajadores las mejores condiciones de trabajo, ya que frecuentemente hay turnos de más de ocho horas de trabajo, las instalaciones no garantizan ambientes saludables, están construidas con materiales de mala calidad que proporcionan mucho calor, con poca ventilación y el espacio de trabajo es excesivamente reducido para la cantidad de trabajadores. |
Los países donde hay más maquiladoras son China, Filipinas, Taiwán, Tailandia, Indonesia, Malasia, India, México, Guatemala, Honduras y Costa Rica. Aunque en esta ocasión solo hablamos de las maquiladoras del sector textil y de confección, existen maquilas de mucho tipo de productos como electrónicos, automotriz, de muebles, etc.
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Las mujeres, el motor en la industria textil En las maquiladoras textiles, la mano de obra es casi siempre femenina, joven, sin experiencia y con muy pocos conocimientos sobre sus derechos laborales. Se calcula que el 80 % de los trabajadores de la industria textil son mujeres. En la mayoría de los casos las mujeres llegan a trabajar de zonas rurales y son mujeres que han abandonado sus estudios por conseguir dinero para llevar a casa. Los empresarios contratan mujeres porque reciben un sueldo más bajo que los hombres. | |  |
Muchas de estas mujeres son sometidas a hostigamientos y represión y algunas empresas maltratan y obligan a renunciar a las mujeres que se embarazan para evitar el gasto de beneficio por maternidad. Por otra parte, en muchas ocasiones, los empresarios se aprovechan de las necesidades económicas que tienen las trabajadoras y ejercer sobre ellas violencia de manera física, verbal y sexual. |
¿Quiénes consumen? La producción de importantes marcas de ropa ha sido trasladada a países del sur con salarios más bajos, pero sin embargo, las oficinas corporativas, los departamentos de finanzas, ventas y marketing de estas empresas siguen manteniéndose en el norte. Todos estos productos de importantes firmas y diseñadores, son hechos para los países ricos, donde hay una mayor capacidad de compra, ya que por los altos costos de venta, en los países del sur sólo tienen acceso a estas mercancías un reducido numero de personas. Actualmente el número de las maquilas sigue creciendo, así como las violaciones a los derechos de los trabajadores, pero pese a eso en muchos países ya se ha tomado conciencia de la necesidad de crear leyes y sindicatos que defiendan los derechos de los trabajadores de las maquilas para evitar abusos y explotación laboral. |
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