Niños y niñas en conflictos armados
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© UNICEF/ HQ00-0981/Roger LeMoyne |
TERRITORIOS PALESTINOS OCUPADOS, dos niños israelíes juegan con arena de unos sacos que han sido utilizados como barricadas delante de su casa, en la ciudad de Hebrón. Aunque no se encuentran en la primera línea de los ataques, como muchos niños palestinos, los niños israelíes que viven en las zonas de conflicto también corren peligro y sufren los efectos de la violencia en su vida diaria. |
Los niños y las niñas nunca inician las guerras y, sin embargo, son quienes se encuentran más expuestos a sus consecuencias. Se ven obligados con demasiada frecuencia a huir de sus hogares por la fuerza, a ser testigos de atrocidades o incluso a cometer ellos mismos crímenes de guerra.
A medida que los civiles se convierten en las principales bajas de los conflictos armados, millones de niños y niñas crecen en familias y comunidades rotas por la guerra.
Más de un 45% de las muertes producidas por los conflictos ocurridos desde 1990 eran niños y niñas. Cientos de miles de menores de edad están atrapados en conflictos armados como soldados, s ven obligados a convertirse en refugiados o en personas internamente desplazadas, sufren a causa de la violencia sexual, los malos tratos y la explotación, o son víctimas de los restos de explosivos de guerra y de las minas antipersona.
Los niños y las niñas son siempre las primeras víctimas de los conflictos armados. Incluso cuando no mueren o sufren mutilaciones, pueden quedar huérfanos, ser secuestrados o padecer complicaciones psicológicas y emocionales debido a una exposición directa a la violencia, el desplazamiento, la pobreza o la pérdida de seres queridos.
Los que sobreviven a la violencia tienen que luchar para seguir con vida: contra la enfermedad, las viviendas inadecuadas, la ausencia de servicios básicos y la falta de alimentos. Hay veces en que la violencia afecta a las escuelas, a menudo con consecuencias trágicas.
En ocasiones, los niños y las niñas son sometidos por la fuerza al reclutamiento y la servidumbre, son víctimas de la violencia o la explotación sexual, o se encuentran expuestos a restos de explosivos de guerra que matan y mutilan a miles todos los años. Las niñas son especialmente vulnerables a la violencia sexual, al abuso, la explotación y la estigmatización durante las situaciones de conflicto y después de las guerras.
Los conflictos empeoran las formas de violencia que se dan en el entorno del niño: en su familia, en la comunidad, en el trabajo... Los conflictos armados hieren y matan a los niños y las niñas y a quienes les protegen. Destruyen los hogares y las escuelas que fueron construidos para criarlos. Separa a los niños y las niñas de sus familias, aumenta el riesgo a la explotación y los malos tratos, y les expone a una violencia que puede originar traumas psicológicos y emocionales para el futuro.
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