LA INFANCIA AFECTADA POR EL VIH/SIDA
La pandemia del SIDA no sólo perjudica a las personas infectadas por el VIH. En realidad, los afectados por el SIDA son millones en todo el mundo, países enteros y la humanidad en su conjunto. Muchos de los niños y niñas afectados por el SIDA nunca tendrán el VIH: no hace falta que un niño tenga el VIH para que sufra los terribles efectos de la extensión de la pandemia.

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La P de Prevenir

Foto de Elango y Asha Ramachandar

© UNICEF/HQ04-1202/Ami Vitale

INDIA, Elango Ramachandar supo que tenía el VIH en 1988, cuando fue a donar sangre. Desde entonces se esforzó en luchar contra el VIH, enfrentándose al estigma y participó en programas comunitarios de UNICEF, que le ayudaron a sobreponerse y a mejorar su salud. Allí conoció a  Asha Ramaiah, que supo que su primer marido le había contagiado el VIH cuando él murió. Elango y Asha se casaron y gracias a los programas de prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo,  Yathin, su hijo de 2 años nació libre del VIH.

Muchas parejas viven sin saber que uno de ellos, tiene el VIH. Con el tiempo es fácil que algunos de sus hijos nazcan con el virus. Si nadie sabe que un bebé tiene el VIH y no recibe tratamiento para evitar el desarrollo del SIDA, sus posibilidades de supervivencia son muy pocas. La mayor parte del medio millón de niños que mueren de enfermedades vinculadas al SIDA cada año, contraen el VIH por la transmisión de madre a hijo durante el embarazo y el parto.

La situación se agrava porque en algunos de los países con mayor incidencia del VIH existe muy poca información sobre las formas de contagio y creencias erróneas sobre los síntomas que debería tener una persona con VIH.


  ¿Qué se puede hacer?    
Es necesario que las mujeres embarazadas dispongan de servicios de información sobre el VIH, donde puedan realizarse pruebas voluntarias y donde reciban asesoramiento sobre qué medidas tomar durante el embarazo y la lactancia.

La P de Precavido

La principal vía de transmisión del VIH en todo el mundo son las relaciones sexuales heterosexuales. Las Naciones Unidas han lanzado en todo el mundo tres reglas, fáciles de recordar, para que la gente pueda protegerse del contagio del VIH por vía sexual. Estas reglas, que en inglés se resumen con las letras ABC (Abstinence -Be faithful- use Condoms), proponen:

  1. La abstinencia de relaciones sexuales como primera opción,

  1. La fidelidad a la pareja como segunda opción

  2. El uso de preservativos

Foto de unas niñas tailandesas

© UNICEF/HQ97-0246/Jeremy Horner

TAILANDIA:  Varias niñas participant en una clase de educación sobre el VIH. Sentadas en el suelo, dibujan líneas que conectan a diferentes grupos de personas en riesgo de contraer el VIH.

Estas recomendaciones no son igualmente efectivas en todos los lugares del mundo. Mucha gente, por convicciones personales de tipo religioso o ideológico, considera que la abstinencia sexual y la fidelidad son muy importantes y deseables de alcanzar, por lo que en principio no tienen muchos problemas para seguir estas normas. Por el contrario, otras culturas y grupos sociales no valoran la abstinencia sexual como algo positivo, o incluso la consideran negativa. Además, en el mundo la infidelidad es relativamente frecuente, ya sea vista como un problema o como un logro. En estos casos el único consejo realista sería el uso de preservativos.

Uno de los principales problemas que encuentra en todo el mundo la educación para la prevención del SIDA es precisamente la oposición cultural que existe en muchos lugares a tratar los temas relacionados con la sexualidad de forma abierta. Esta resistencia a considerar todas las alternativas posibles para la prevención de la transmisión del  VIH puede darse tanto en sociedades polígamas, que se resisten a limitar su número de parejas, como en sociedades que consideran que tener más de una pareja a lo largo de la vida no es aceptable. A pesar de ser un asunto privado, la vida sexual de millones de personas se ve muy influida por lo que la sociedad considera que es bueno o malo, al igual que ocurre en otros aspectos de sus vidas.

  ¿Qué se puede hacer?    
La identidad cultural, las creencias personales y los sentimientos sobre la moralidad  y la ética de cada sociedad son muy importantes y es fundamental respetarlas y preservarlas. Aún así, es necesario anteponer la vida y la salud de las personas. La educación sobre el VIH es clave para que millones de personas que no saben cómo se contagia el SIDA puedan tomar decisiones que quizás salven sus vidas o las de sus hijos

La P de Pediatría

© UNICEF/HQ05-1899/Donna DeCesare

GUATEMALA: Un médico revisa a Mabeline, de 3 años, que tiene un constipado. Mabeline y su madre tiene el VIH y reciben tratamiento en un hospital que recibe apoyo de UNICEF para proporcionar tratamiento con antirretrovirales a mujeres con VIH y a sus hijos.

Los niños y niñas son más vulnerables al SIDA que los adultos. Como ocurre con muchas otras enfermedades, se ponen peor, sufren más y tienen menos posibilidades de sobrevivir. Sin embargo no existen apenas medicamentos antirretrovirales específicos para niños. La mayoría de los niños que tienen el VIH tienen que tomar medicamentos de adultos en dosis pequeñas, lo que no siempre es bueno para ellos.

¿Por qué ocurre algo tan injusto? Las medicinas se formulan y desarrollan en los países ricos. Gracias a que en estos países los programas de prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo están muy avanzados, desde hace muchos años no nacen apenas niños con VIH en los países ricos. Por esta razón, las empresas farmacéuticas no dedican esfuerzos a elaborar medicamentos antirretrovirales para niños, ya que no iban a poder venderlos.

En los países pobres, la mayoría de las personas no puede pagar el precio de los medicamentos para el VIH y los sistemas de salud no tienen dinero suficiente para comprárselos a las farmacéuticas y venderlos a bajo precio. Por eso, aunque cientos de miles de niños nacen con VIH en los países pobres, para las farmacéuticas no es rentable invertir en la investigación  y desarrollo de los medicamentos que evitarían que desarrollen el SIDA. A ellos las cuentas no les salen, y al mundo tampoco.

  ¿Qué se puede hacer?    
Muchas organizaciones han iniciado campañas  para que las empresas farmacéuticas liberen las patentes que hacen que sus medicamentos sean muy caros y no se puedan comercializar en todo el mundo y para que tengan en cuenta a los niños en sus formulaciones. Además, muchas instituciones y organismos como UNICEF compran grandes cantidades de medicamentos para que puedan ser distribuidos a un precio mínimo en los países donde más se necesitan.

 


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Reportaje
  ÍNDICE DEL REPORTAJE
  ¿Cómo librar a la infancia del SIDA?
La P de Prevenir
  La infancia amenazada por el SIDA
  ¿Quieres saber más sobre cómo librar
   

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