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| © Naciones Unidas |
MEJORAR LA SALUD MATERNA:
Reducir la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes.
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Un minuto más, una madre menos
Cada minuto una mujer muere por causas relacionadas con el embarazo, lo que supone más de 500.000 muertes anuales. Esa es más o menos la cifra total de mujeres y niñas que viven en Asturias, o la población total de Castellón.
El 99% de estas mujeres viven en países en vías de desarrollo. ¿Qué se puede hacer para evitar tantas muertes?: Es necesario aumentar el número de mujeres que reciben asistencia prenatal y garantizar que acudan un mínimo de cuatro veces al médico durante el embarazo.
Una tragedia oculta
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| © Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) |
Imagen de la campaña del Día Mundial de la Población 2004
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Si preguntáramos a personas en la calle cuáles creen que son los principales obstáculos que frenan el desarrollo, muy pocas dirían "la mortalidad en el embarazo y el parto". Durante siglos la muerte de las madres ha sido vista como algo natural. Ahora existen medios para evitarlas, lo que evita miles de pérdidas humanas cada año en los países desarrollados. Aún así en gran parte del mundo la muerte de miles de mujeres cada día continúa pareciendo inevitable.
Vulnerabilidad + discriminación = injusticia
Las razones por las que los avances médicos y sociales no alcanzan a los más vulnerables son complejas. A veces las raíces del problema se encuentran en una discriminación que se suma a los problemas de las personas en situación de riesgo.
Ante una situación en la que alguien necesita especial protección y cuidados puede haber dos posturas:
Hay casos en los que se dedican esfuerzos especiales para apoyar a las personas vulnerables. En el caso de las mujeres embarazadas se crean servicios médicos especiales, se proporciona información sobre los cuidados prenatales o se educa a la sociedad para que sea solidaria con las embarazadas y las madres.
En otros casos se utiliza la vulnerabilidad como excusa para no hacer nada. Frases como "es que las cosas son así" a veces son un arma contra las personas que se encuentran en una situación delicada. Sin ir más lejos: ¿Cuántas veces hemos visto a una mujer embarazada permanecer de pie en el autobús mientras todos miran a otro lado?. Este tipo de actitudes no son muy distintas de las que impiden que en muchos países las mujeres gestantes reciban atenciones adecuadas.
¿Cuantos años tiene tu mamá?
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| © UNICEF/HQ 98-0510 /Giacomo Pirozzi |
Esta chica y este bebé no son hermanos: son madre e hijo. Cada año, 19 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años de edad quedan embarazadas.
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En el mundo el embarazo es la principal causa de defunción de las jóvenes de 15 a 19 años de edad. Los principales factores son las complicaciones del parto y los abortos realizados en malas condiciones.
Las probabilidades de que las jóvenes de entre 15 a 19 años de edad mueran en el parto duplican las de las jóvenes
de entre 20 y 30 años.
Para las menores de 15 años, sus probabilidades de morir son cinco veces superiores a las de las mujeres de 20 a 30 años.
Las razones de esta mayor mortalidad son tanto fisiológicas como sociales:
Razones fisiológicas: incluso en lugares donde la atención médica es adecuada, las adolescentes sufren más riesgos al quedarse embarazadas. Aunque la madurez sexual se alcanza al principio de la adolescencia, el organismo aún no está completamente preparado para un embarazo y un parto hasta años después. Las adolescentes pueden tener complicaciones y tienen mayor riesgo de dar a luz prematuramente o que sus hijos tengan bajo peso al nacer.
Razones sociales: en algunos países las mujeres contraen matrimonio cuando aún son niñas, lo que favorece que queden embarazadas muy jóvenes. En otros casos la sociedad discrimina a las madres adolescentes, porque "han deshonrado a la familia". A veces sufren malos tratos o negligencias por parte de su entorno. Incluso las chicas que han sido violadas pueden sufrir este tipo de discriminación. Además, muchas chicas que quedan embarazadas intentan ocultarlo, de modo que no reciben cuidados que de otro modo podrían salvar sus vidas.
Todos perdemos algo
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Proteger a las madres y a sus hijos nos beneficia a todos. La sociedad debe asumir el compromiso de trabajar para que las mujeres no afronten riesgos innecesarios durante el embarazo y el parto.
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Por cada mujer que muere, otras
30 padecen enfermedades o discapacidad crónicas,
entre ellas la fístula obstétrica.
La muerte o discapacidad de una madre puede
sumir más profundamente en la pobreza y la desesperación
a las familias pobres. Los niños y niñas quedan desprotegidos y la pérdida puede repercutir en toda
la comunidad.
En los países desarrollados,
donde las mujeres son atendidas por
personal capacitado y pueden recibir atención obstétrica de emergencia
en el parto, se registran muy pocos casos de defunción
materna. Las muertes de mujeres gestantes reflejan las deficiencias de los sistemas de salud, así
como la falta de compromiso social y político respecto
de esta cuestión.
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¿Cuáles son las complicaciones? |
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Las defunciones maternas son causadas en su mayoría por hemorragia, retención fetal, infección, eclampsia y por complicaciones
del aborto realizado en malas condiciones.
Además, cada vez más muertes se producen por problemas indirectos, no obstétricos. Entre ellos enfermedades infecciosas
(VIH/SIDA, paludismo, tuberculosis y hepatitis),
enfermedades crónicas (cardíacas, pulmonares y
hepáticas), violencia de género y los múltiples problemas
que enfrentan las embarazadas en situaciones
de emergencia.
Si bien las complicaciones obstétricas
del embarazo y el parto no siempre pueden pronosticarse
o prevenirse, hay tratamiento para todas ellas.
La eficacia de las intervenciones
de emergencia en casos de complicaciones es la clave
para salvar la vida a las mujeres.
Fuente: Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) |
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