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En todas las regiones del mundo, la discriminación de
género (el discriminar por el hecho de nacer niña) es
una realidad, afectando a todos los aspectos de la vida
de las mujeres y niñas. Así, niñas y mujeres ven limitadas
sus oportunidades para desarrollarse plenamente como ciudadanas
de pleno derecho.
En lo que se refiere a la educación, la situación es preocupante.
De los más de 875 millones de personas sin estudios, dos
tercios son mujeres; y de los más de 120 millones de niños
no escolarizados, el 70% son niñas.
Todas las niñas tienen derecho a la educación. Cada niña
que asiste a la escuela representa un importante paso
hacia la eliminación de la pobreza, un avance hacia la
igualdad de género y hacia un desarrollo humano sostenible;
pero cada niña que no asiste, ve negado su derecho a la
educación, aumenta sus probabilidades de que en el futuro
sea víctima de la violencia y la explotación, y de que
su vida sea menos sana y productiva.
Las razones de la discriminación de las niñas en el acceso
a la educación son diversas, pero la más importante de
ellas es que las niñas y mujeres son
discriminadas por el simple hecho de nacer niñas.
En muchos países, la posición social inferior de la mujer
lleva a la convicción de que su formación y educación
son inútiles y, como mucho, se les enseña algo que les
pueda servir a la hora de convertirse en madres o esposas:
sólo los chicos entran en el mercado laboral y son el
sostén financiero de la familia. El papel de las niñas
se reduce a quedarse en casa para limpiar, preparar la
comida, cuidar de las hermanas y hermanos más pequeños,
las personas ancianas o enfermas, además de trabajar fuera
de casa, en el campo, en el mercado ambulante…
Además las prácticas culturales y tradiciones, como los
matrimonios precoces, los embarazos adolescentes y las
desigualdades de género en la sociedad contribuyen a los
malos resultados de las niñas y las fuerza a dejar la
escuela.

La discriminación basada en el género es un problema mundial
y no se limita a los países en los que hay muchas niñas
fuera de la escuela. En todas las regiones y países del
mundo (en los supuestamente desarrollados también) cuando
las niñas van al colegio luchan para aprender dentro de
un sistema que no es adecuado a sus necesidades. Algunas
de las razones son,
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que, en
muchos países, la ausencia de mujeres profesoras
que les sirvan de modelo hace que las niñas no asistan
a la escuela.
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la lejanía
de las escuelas hace que muchas familias se resistan
a enviar a sus niñas al colegio ya que no ven con
buenos ojos que las niñas hagan ese largo camino
solas.
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el profesorado,
los currículos, los libros de texto, los procesos
educativos y las relaciones en clase refuerzan los
estereotipos de género, perpetuando un sistema discriminatorio
hacia las niñas.
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el temor,
muchas veces real, a que las niñas sean objeto de
abusos por parte de los profesores hace que muchas
familias decidan no enviar a sus hijas a la escuela.
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las infraestrucutras
escolares inapropiadas hacen que muchas niñas abandonen
la escuela (falta de instalaciones sanitarias, acceso
a agua potable y WC separados para niños y niñas,
por ejemplo).
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Así, la educación no beneficia por igual a niñas y niños.
La falta de educación de las niñas conlleva la marginación
aún mayor de las mujeres: las incapacita para poder mejorar
su situación y para tomar decisiones importantes sobre
su vida. También les impide tener sus propios ingresos,
crecer profesional e intelectualmente y, sobre todo, les
niega un derecho fundamental para todo ser humano: el
derecho a la educación.
¿QUÉ ES NECESARIO
PARA SUPERAR ESTA SITUACIÓN?
Cada país debe actuar según sus particularidades
y necesidades en cuanto a la educación de las
niñas, sin embargo hay una serie de medidas
que siempre aportan buenos resultados. Algunas
de ellas son:
- Asegurar:
- El acceso universal a una educación primaria
de calidad.
- Libros, profesorado y currículos sensibles
al género.
- Instalaciones sanitarias, acceso a agua potable
y WC separados para niños y niñas.
- Currículos adaptados a la vida cotidiana de
las niñas y los niños.
- Libertad para que cada cual, independientemente
de ser niño o niña, elija lo que quiera estudiar.
- El reforzamiento pedagógico para las niñas.
- Sensibilizar a los Gobiernos, comunidades
y familias sobre el valor de la educación de
las niñas.
- Pedir para que los Gobiernos gasten más en
educación y menos en cuestiones bastante más
prescindibles, como los gastos militares.
- Condonar la deuda externa de muchos países
con serios problemas en el acceso de las niñas
a la educación.
- Aprobar leyes que protejan a las niñas y las
mujeres y que aseguren el disfrute de sus derechos
reconocidos internacionalmente.
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