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Historias y testimonios

En este espacio podemos conocer algunas historias y testimonios de niñas de diferentes rincones del planeta que nos cuentan su realidad: los obstáculos a los que se enfrentan para ingresar y permanecer en la escuela, y su opinión sobre la discriminación de las mujeres. ¡Conócelos!

Rinku, India, 15 años
Abena, Ghana, 13 años
Bhahkita, Sudán, 11 años
Kanti, Nepal, 17 años
Kerry, Inglaterra, 15 años
Norma, Perú
Laura, España, 15 años


RINKU, India, 15 años
Rinku tiene 15 años y como sus 40 compañeras de clase, está sentada en el suelo y lleva puesto un sari rosa y violeta, el uniforme. "Cuando acabe la escuela quiero ser profesora... nunca vine antes a la escuela porque mi padre no creía que las niñas debieran recibir una educación. Incluso mi madre pensaba lo mismo, ella tampoco asistió nunca a la escuela. Mis hermanos fueron a la escuela porque se convertirán en manos trabajadoras. Mi padre dice que yo sólo debo casarme".

La historia de Rinku es muy habitual, cuando preguntamos al resto de las niñas de la clase si sus hermanos iban a la escuela, todas levantaron la mano. Las manos se mantuvieron también en alto cuando se les preguntó si era la primera vez que asistían a la escuela.


ABENA, Ghana, 13 años
"Vivo con mi tío y su esposa. Vendo frituras de plátano para contribuir a los ingresos de la familia. Recibí algo de educación básica, pero tuve que abandonar mis estudios por falta de apoyo. Los niños de mi tío, sin embargo, van a la escuela. A veces me gustaría ir a mí también, pero mi tío dice que no puede hacerse cargo de los costos escolares. Sin embargo, me ha prometido que me ayudará a que aprenda costura cuando cumpla 17 años... Aunque me apena no poder ir a la escuela, supongo que soy más afortunada que otros, porque por lo menos podré aprender otras cosas, pero ¡cómo me gustaría ir a la escuela! Lo que les aconsejo a los padres es que manden a sus hijos a la escuela"


BHAHKITA, Sudán, 11 años
Bhahkita es una niña de 11 años que vive en las comunidades nómadas de Sudán. Sueña con llegar a ser algún día ingeniera, para así poder construir fuentes y mejores casas en su comunidad. Según su profesora, es una de las niñas más despiertas de su clase y cuenta con una gran determinación a la hora de aprender.

Bhahkita se levanta a las cinco de la mañana todos los días. Primero ordeña las ovejas, luego limpia los utensilios de la cocina y después prepara té para la familia y las cosas de su primo. En cambio, "los niños rezan, toman el té y se preparan para ir al colegio".

Ser una niña en una remota comunidad nómada entraña un reto añadido para niñas como Bhahkita. Durante el recreo, justo después del mediodía, corre a casa con dos amigas, Leila y Hawa para coger los recipientes e ir a buscar agua a 5 kilómetros de la aldea. En su regreso a casa y cargando los recipientes llenos de agua van en busca de ramas para el fuego, lo que les supone caminar 8 kilómetros más. Como mínimo dos veces a la semana las niñas deben llenar también el depósito que provee de agua a la escuela y que almacena alrededor de 400 litros.


KANTI, Nepal, 17 años
"En mi ciudad las niñas tenemos cuatro grandes problemas. Hay muchos matrimonios prematuros, grandes cargas de trabajo y tráfico y prostitución a causa de la pobreza…En Nepal las niñas tenemos una vida muy dura, especialmente las niñas que no van a la escuela y las que trabajan 18 horas al día. Estas niñas no tienen tiempo para el juego y la recreación".


KERRY, Inglaterra, 15 años
"Los embarazos entre chicas jóvenes tienen muchas consecuencias tanto para la madre como para el bebé. Por ejemplo, las madres jóvenes se enfrentan a graves riesgos en el momento del parto. Además, limita tus oportunidades educativas y de vida".


NORMA, Peru
"En pleno siglo XXI, aunque parezca increíble, las mujeres seguimos siendo víctimas de la falsa afirmación que los hombres son mejores que las mujeres, y actitudes que evidencian esta actitud, no sólo vienen de parte de los hombres, sino también de las mujeres, ya que desde el núcleo familiar, se les induce a las niñas a crecer en un ambiente donde ellas son las sirvientas de sus hermanos varones, donde ellas deben de esperar a casarse con alguien al que servirán de ahí en adelante, se les enseña a realizar quehaceres domésticos, y a esperar a su príncipe azul, eso sí, todo este tiempo recargadas de mucho trabajo, y otra cosa que creo que se les olvidó: es que tenemos que sufrir directa o indirectamente el acoso sexual de los hombres, ya que ellos tienen la falsa idea de que las mujeres tenemos poca inteligencia para desarrollarnos en el campo profesional o laboral..."

LAURA, España, 15 años
Si el género femenino es realmente el sexo débil, las mujeres deberían tratarse con más respeto y cuidado, si no la pequeña desigualdad, debido a la mayor fuerza y resistencia de los hombres, se hará cada vez mayor y entonces las mujeres sí que serán el sexo débil. Pero si nos paramos a pensar, si el género masculino sufriera esa falta de acceso a las medicinas, esos abusos en el horario del trabajo, llevaran todo el peso de una familia... entonces, ¿no se convertirían ellos en el sexo débil? Con esto no quiero decir que debieran cambiarse los papeles y que fueran los hombres los maltratados, simplemente es mirarlo desde otra perspectiva y ver que la mujer no es tan débil como se dice. Todos sabemos que esto no va a cambiar de un día a otro pero si todos colaborásemos un poco más, en especial los gobiernos de los países ricos, seguro que esta situación de discriminación para la mujer cambiaba más rápido. Ojalá sea así.


 
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