
DARFUR: EDUCACIÓN DE EMERGENCIA
(6 de septiembre de 2004)

Un grupo de desplazados junto a sus chozas, cubiertas de plásticos, en el campo de Kass, en Darfur Sur (Sudán), en agosto de 2004. UNICEF/Elena Crego.
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| La situación de conflicto en la región de Darfur, en Sudán ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas fuera de sus hogares, entre ellos cientos de miles de niños y niñas. Un millón de personas desplazadas dentro de su propio país (y otras 200.000 refugiadas en el vecino Chad) que necesitan urgentemente agua, alimentos, alojamiento, atención sanitaria y educación. |
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Desde febrero de 2003, el enfrentamiento entre el Gobierno de Sudán y las milicias árabes por un lado y dos grupos armados de la oposición por otro, se ha cobrado al menos 10.000 muertos. A partir de mayo de 2004, el recrudecimiento de los combates y la falta de acceso a agua potable de cientos de miles de personas han provocado “la peor crisis humanitaria del momento”, según el Secretario General de la ONU.
UNICEF es la organización encargada de coordinar los esfuerzos de todas las organizaciones que están trabajando en Darfur en los temas relacionados con nutrición, agua, saneamiento ambiental y educación primaria, con el objetivo de que la mayor cantidad personas, en especial niños y niñas, tengan cubiertas esas necesidades básicas.
¿Es la educación importante en una emergencia?
Pudiera pensarse que la educación de niños y niñas no es un asunto urgente en una situación de emergencia, en la que la prioridad es la supervivencia de la personas. Sin embargo UNICEF considera que recuperar los espacios educativos es una de las primeras cosas que hay que hacer para proteger a los niños.
La escuela (aunque sea improvisada, en una tienda o al aire libre) es uno de los lugares más adecuados para, además de que los niños recuperen la normalidad académica en la medida de lo posible, asegurarse de que tienen acceso a agua, proporcionarles alimentos, vacunarles y darles atención sanitaria o ropas. El espacio escolar dentro de un campamento de refugiados es un lugar seguro para la infancia, un sitio donde, en una primera fase, los niños y niñas son atendidos para recuperarse de los traumas provocados por la guerra (muchos han presenciado muertes, han perdido familiares o han sufrido abusos). Para conseguir, por ejemplo, que dejen de dibujar cadáveres, armas y lágrimas y que dibujen un sol o una sonrisa y afronten la situación con un poco de esperanza.
| La escuela (aunque sea improvisada, en una tienda o al aire libre) es uno de los lugares más adecuados para, además de que los niños recuperen la normalidad académica en la medida de lo posible, asegurarse de que tienen acceso a agua, proporcionarles alimentos, vacunarles y darles atención sanitaria o ropas. El espacio escolar dentro de un campamento de refugiados es un lugar seguro para la infancia, un sitio donde, en una primera fase, los niños y niñas son atendidos para recuperarse de los traumas provocados por la guerra (muchos han presenciado muertes, han perdido familiares o han sufrido abusos). Para conseguir, por ejemplo, que dejen de dibujar cadáveres, armas y lágrimas y que dibujen un sol o una sonrisa y afronten la situación con un poco de esperanza. |
Retrato de un niña participando en la campaña “Espacio para los Niños” en el campo de desplazados de Kass, en Darfur Sur (Sudán) en agosto de 2004. UNICEF/Elena Crego |
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Al principio las actividades culturales y recreativas proporcionan a los pequeños una cierta sensación de normalidad en sus vidas, más adelante los esfuerzos se centran en proporcionarles una educación más formal, más parecida a la que tendrían en su escuela habitual. Pero los problemas no son pocos: hay que encontrar o construir locales adecuados para dar clase, con protección de las lluvias o el calor y con letrinas; hay que localizar y formar profesores y profesoras; conseguir materiales escolares, cuadernos, pizarras, libros de texto... A finales de Julio de 2004 UNICEF y las organizaciones colaboradoras habían conseguido escolarizar a 65,000 niños, más o menos el equivalente a todos los alumnos de primaria de una Comunidad Autónoma como Aragón. El objetivo es llegar cuanto antes a un mínimo de 140.000 alumnos y alumnas.
Una paradoja: más niñas en la escuela
La situación de la educación en Sudán anterior a este conflicto era ya muy deficiente, en especial en la región de Darfur. Este país tiene el dudoso honor de ser uno de los cinco países que menor índice de niñas escolarizadas tiene de todo el mundo (todos africanos menos Afganistán).
Sin embargo, en esta situación de emergencia se ha producido un curioso efecto: muchos niños, pero en especial niñas, están asistiendo a la escuela por primera vez. Las propias familias que antes los requerían para cuidar de sus hermanos, hacer las tareas domésticas o trabajar en el campo, los animan ahora a asistir a la escuela a la vista de la imposibilidad de trabajar la tierra o hacer otras labores. Además de los repartos de uniformes o alimentos en las escuelas, la falta de actividades que realizar ha contribuido a un mayor índice de niñas en la escuela que en épocas de paz. Ojalá que esta situación sea la única que no cambie cuando se pueda retornar a la normalidad.
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